EL BAOBAB QUE ENLOQUECIÓ
Ken Bugul
Traductora: Sonia Martín Pérez
Autor:La falta de identidad personal se superpone a la falta de identidad nacional en la que se encuentra Senegal y por ende cualquier país africano en donde “la independencia es el reconocimiento y la oficialización de la dependencia” .
Ken viaja a Bélgica gracias a una beca para ampliar estudios. Va en “busca de sus antepasados los galos”, como consecuencia del sentimiento de rechazo que siente desde la infancia cuando su madre se subió a un tren y la pequeña Ken se quedó en el andén corriendo detrás del humo de la locomotora desesperadamente. En Bruselas pronto abandona la residencia católica donde se aloja, conoce a un pintor con el que se va a vivir y a través de los más diversos personajes de la bohemia, entra en una dinámica en la que se precipita, en busca de un sentido a su existencia, que es el sentido de miles de seres que deambulan por la diáspora sin sentirse parte ni de África, caricatura de lo que fue por efecto de la colonización, ni tampoco de Occidente, realidad mucho más dura y compleja de la que se forjaron en sus mentes inocentes todos aquellos que se jugaron la vida en un camión argelino al cruzar el desierto o en patera para llegar a la tierra prometida.
El baobab “testigo de una vida anterior, nacido del hueso que Fodé escupió con rabia y del agua derramada por la madre, enloqueció y murió de tristeza”. Ken Bugul con una maestría incuestionable, no exenta de una sensibilidad profunda nos presenta una novela en clave autobiográfica, que recrea la lucha entre los valores tradicionales añorados que nunca conoció y una modernidad de la que no se siente parte.